Un síntoma más de la homofobia: violencia y patriarcado

Un síntoma más de la homofobia: violencia y patriarcado

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                                                                  por Paz Canales, militante de La Alzada, Acción Feminista Libertaria

Desde hace algunas décadas, hemos presenciado distintos asesinatos masivos en EE.UU y países de Europa, dejando en evidencia los altos niveles de violencia que hay en el mundo. Esta violencia, responde a dos aristas importantes de mencionar: en primer lugar, la sistemática legitimación de la violencia y en segundo lugar, el sistema en el cual nos encontramos inmersxs, el capitalismo.

En el año 1993  en Chile, fuimos testigo de un misterioso incendio en una discoteque homosexual en Valparaíso, cuyas causas nunca fueron reveladas y solo hacen pensar, que fue un ataque homofóbico. En esa ocasión murieron cerca de 20 personas, sin embargo, este catastro nunca fue comprobado, siendo posible que hayan sido muchas más víctimas.  Curiosamente, DIVINE, era una de las discos gay más emblemáticas del país y no pudo volver a abrir sus puertas nunca más tras la misteriosa muerte de homosexuales que se encontraban dentro.

Cerca de 23 años después, ocurre un acto similar en Estados Unidos, donde el día 12 de junio de 2016, una persona asesina a 50 personas y deja heridas a cerca de 53 en una discoteque homosexual, PULSE. En esta discoteque, se encontraban personas homosexuales pero también latinoamericanas y afrocaribeñas, dado que había un evento especial para latinos en EE.UU.

Distintos elementos que nos hacen cuestionar las causas de este asesinato masivo, en el cual lo primero que se nos viene a la mente es que es un ataque motivado por el profundo odio hacia la comunidad LGTTBIQ e incluso xenofóbico, dado el origen de las personas presentes. En este sentido cabe preguntarse ¿Qué es lo que motiva a realizar actos de este tipo?

La tesis más cercana para resolver esta pregunta, es que a pesar de que contamos con distintas medidas a nivel institucional que permiten ejercer libertad de acción en cuanto a nuestra sexualidad y proyecto de vida, en países donde existe una legislación que da opción a un matrimonio homosexual (en algunos estados) e incluso adopción, donde supuestamente el enamorarse y mantener una relación afectiva/sexual con alguien del mismo sexo biológico, no deja exento de actos de violencia que evidencian un profundo rechazo y desacreditación  de la sexualidad de cada persona.

Nos encontramos inmersos en un sistema patriarcal y capitalista, que propician espacios para ejercer una constante violencia que es legitimada por la sociedad al permitir que personas se encuentren armadas (en Estados Unidos al menos) y en que estamos movidos por intereses individuales, reproduciendo actos que siempre han estado presentes en la vida de las personas occidentales. La homofobia es solo un síntoma de la concreción del sistema heterosexual en el cual se impone que solo personas de distinto sexo-género puedan mantener una relación afectiva y paso seguido, tengan la oportunidad de reproducirse bajo lo que social, cultural y moralmente está aceptado.

La multiplicidad de identidades y de maneras de entender y vivir la sexualidad, son tabú en la sociedad. Las motivaciones irracionales, dada una forma de vivir y ver la vida, llevan a personas a tomar determinaciones de terminar con la vida del resto  en base a principios y puntos de vista particulares, promoviendo un constante individualismo. Sin duda, el patriarcado, el colonialismo y el capitalismo han realizado una alianza efectiva para perpetuar y generar espacios violentos no solo de manera física, asesinando o maltratando a personas, sino que también de manera “simbólica” o psicológica, generando daño a toda la sociedad en su conjunto. Y que por otro lado, también afecta el estado de la salud mental de las personas.

Se habla de que se ha despatologizado la homosexualidad, sin embargo, se sigue actuando irracionalmente contra personas que tienen una forma de vivir su sexualidad de manera distinta. Podríamos entender entonces, que la motivación no solo es un profundo odio y rencor hacia las personas LGTBIQ o en este caso, latinoamericanas, sino que también la validación de la violencia como una forma de terminar con aquello que creemos no es moralmente correcto. No es necesario patologizar la homofobia, al igual que los feminicidios, no es necesario sufrir de algún trastorno para actuar contra el resto.

En ese sentido, podríamos decir que lo ocurrido en Orlando (Florida), es un acto que deja en evidencia el cómo las nociones de sexualidad impuestas por la heterosexualidad obligatoria y el machismo arraigado en la gente, promueven el asesinato de personas que tienen una forma de vivir su vida distinta a la que socialmente se considera como normal. En Chile, el caso no es distinto, en el último tiempo la comunidad trans, ha dejado en evidencia la vulnerabilidad en la que se encuentran producto de constantes amenazas y ataques que les han llevado a la muerte.

La violencia machista es constante y cotidiana, a diario somos testigos de distintas prácticas y acciones que evidencian la violencia y no somos capaces de hacernos cargo. Es necesario poner medidas de solución, pero también es necesario actuar desde ahora para prevenir este tipo de situaciones. La reparación no es una opción, es necesario implementar una educación no sexista a nivel formal e informal, el lenguaje es una forma de ejercer violencia, el cambio no se generará vía institucional, sino es que la gente en general, logre entender que nos encontramos en un mundo diverso y con multiplicidad de expresiones a nivel intelectual, ideológico, físico y racial.

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