La absurda Violación Consentida

La absurda Violación Consentida

Mucho hemos estado hablando estas últimas semanas, sobre la tercera y polémica causal de aborto, “en caso de violación”.  A partir de los dichos de la señora, diputada, mujer, madre y ahora, “experta en el tema de las violaciones”: Marisol Turres (UDI), quisiera reflexionar a partir de la violencia sexual o violación que viven las mujeres de este país.

 He pensado en mi experiencia como psicóloga, en cuando alguna mujer llega a relatar una situación de violencia sexual, tiene que haber pasado por un largo proceso de reconciliación consigo misma, para articular la vivencia peculiar, única e indescriptible que implica el ser abusada y/o violada por alguien. Digo mujer, no por desconocer el hecho de que hay muchos varones que también experiencian la violencia sexual, pero me detengo en la violencia hacia la mujer, por su alta frecuencia estadística, vivencial y el fenómeno social que circunda a la persona que ha sido violentada. (De cada 5 mujeres, 3 han vivido una situación abusiva).

 Luego de escuchar a la señora Turres, elegida por 19.216 personas que confiaron en sus capacidades, de la Zona Sur (Puerto Montt, Maullín, Calbuco y Cochamó) señalar que “cuando en el ataque sexual hacia la mujer no hay golpes, la mujer disfruta el momento placentero con un desconocido”  me pasan dos cosas. Pienso en las niñas y mujeres que en este preciso momento, están siendo desacreditadas en su relato de violación, ya sea en su colegio, familia, universidad, población, en su consultorio, en el servicio? médico legal.

Y también pienso en esos espacios privados e íntimos, donde una niña, escondida, puede mantener una conversación en silencio consigo misma y comenzar a pensar en por qué no pudo sentir placer ante una situación así y guardar esta historia en la privacidad de sus recuerdos. O pienso también en una mujer que ha pasado un largo tiempo en terapia y que por fin, está desatándose de las heridas de la violencia sexual, y que al escuchar esto, vuelve a sentir culpa de lo que le sucedió…esa culpa que la carcomió desde el primer día, cuando alguna persona de este mundo le dijo: ¿Qué habrás hecho para provocar esto?

 Pienso en tantas mujeres y la doble violencia que vivimos al contar sobre nuestra violación. Porque no es suficiente para una sociedad como la chilena, el que una mujer viva una situación de violencia sexual, sino que además, al estar inmersos en un modelo patriarcal, su cuerpo se expone a la doble penetración y al dominio de lo público: del juicio moral, ético y legal, y en donde cualquiera tiene derecho a relativizar una situación tan violenta como la violación, como si pudiese ser un hecho consentido.

¿Cómo puede ser un hecho consentido el que te penetren por la fuerza? ¿Cómo puede ser que puedas disfrutar el momento más terrible de tu vida? ¿Cómo puede haber violaciones más y otras menos violentas? ¿Cómo puede ser que una mujer, con un escaño en el parlamento, juegue con tu historia, con tu dolor, que te haga cuestionarte si vale la pena seguir con una demanda? ¿Cómo puede ser que ella, represente a una bancada que se hace llamar (malamente) PROVIDA, siendo que está coartando tus posibilidades de vivir la vida en libertad y poder defender tus derechos?

 Mujer, si has vivido alguna de estas situaciones, te invito a no callar. El silencio es el arma más letal del patriarcado. Te invito a reconciliarte con la idea de que habremos muchxs que sí creeremos en tu relato y que el conocer tu historia, podría ser reparadora para que nunca más ni mujeres ni varones tengamos que pasar por las inclemencias de la violencia sexual. Te invito a invocar tu poder de lucha, asesinar esta idea devota de culpa católica que nos han metido dentro del cuerpo, NUNCA ES TU CULPA, NUNCA ES TU RESPONSABILIDAD, NUNCA DEBERÍAS HABER SIDO VIOLADA.

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