Contra la violencia patriarcal del Estado, nos organizamos!

Contra la violencia patriarcal del Estado, nos organizamos!

Las mujeres somos violentadas día a día y en todo el mundo. Sí, ese patriarcado del que tanto hablamos las feministas, es real y muy tangible en todos los aspectos de la vida.  Reciéncito, les arrebataron las vidas con inhumana crueldad a dos jóvenes viajeras, que desde el otro lado de la cordillera salían a conocer el resto de nuestro continente y, sí; todavía hay gente que frente a esta desgracia, culpa a los familiares o a las mismas jóvenes por permitirse andar “solas” por este mundo que no perdona a las mujeres valientes y libres. El patriarcado nos coarta, nos estereotipa, nos delimita a roles impuestos, nos esclaviza, nos asesina. Y lo peor de todo, es que no es sólo un problema que nazca y muera en las relaciones entre las personas y en la vida cotidiana, sino que además es el Estado, las instituciones y el capitalismo quienes avalan, permiten, construyen y reproducen este sistema que nos violenta. Ese Estado que se supone existe para regular la vida y ser garante de nuestros derechos, esas instituciones que se supone están allí para ayudarnos y hacer nuestra vida más sencilla. Ese capitalismo que, instaurado en Chile a punta de tortura y sangre, prometió falsamente una estable economía que nunca llegó para los pobres.

No queremos ser insistentes, pero no podemos dejar de mencionar la total penalización del aborto por parte de las instituciones chilenas, y la criminalización a la que se expone a las mujeres, que por las razones que sean, abortan. También la criminalización de las mujeres que sí quieren ser madres, por medio de la temida violencia obstétrica extendida y validada en todo sistema de salud. Debes saberlo, lo has visto con tus amigas, lo has vivido en carne propia. A nadie le importa si tenemos que quitarle la comida a un niño/niña para alimentar a otro/otra, menos si las pobres morimos en el intento. Y como si fuera poco, las Iglesias aún pueden influenciar, en pleno siglo XXI, las decisiones del Estado “Laico”. Por lo mismo aún ni siquiera se puede concretar la idea de propagar una educación sexual acorde a nuestros tiempos dentro las instituciones educativas estatales; y ni hablar de las privadas.  Hoy por hoy,  nos cuentan el chiste de la legislación del aborto en tres causales, que a pesar del avance mínimo que pareciera ser, tuvo a los sectores conservadores con los progresistas de la clase política peleándose a muerte; esas míseras tres causales que tanto defiende el Gobierno e inclusive algunos sectores de la izquierda, no satisfacen nuestra urgente necesidad de decidir sobre nuestros cuerpos y nuestras vidas.

Por todo esto somos feministas. Por todo esto es que nos organizamos. Comprendimos que sólo con organización cambiaremos el curso de la historia, de nuestra historia, de la historia de las mujeres. Optamos por dejar de ser blancos de la violencia machista, y empezar a ser guerreras. Después de vivir tanta miseria, hoy tenemos muy claro lo que queremos.

Queremos una educación sexual basada en el placer y el autoconocimiento, no en el miedo. Queremos que se nos garanticen métodos anticonceptivos, con la adecuada información sobre dónde conseguirlos y cómo usarlos. Queremos un aborto libre, seguro y gratuito con regulaciones mínimas y protocolos para su aplicación. Queremos poder abortar. Sin peros.

No queremos más vejámenes hacia los cuerpos de las mujeres, cuando estas cuestionan el rol impuesto de lo que debería ser una mujer: cuando es revolucionaria, cuando es militante, cuando desafía el orden establecido, cuando defiende su territorio ancestral. No permitiremos más que un paco tenga el derecho de ponerle la luma impunemente entre las piernas a una escolar ni que la amedrente con insultos que refieren directamente a su condición de mujer. La tortura sexual es un instrumento al servicio del patriarcado y del capitalismo, y ya no lo toleraremos más. Queremos que la violencia política sexual sea tipificada como delito autónomo y crimen de lesa humanidad.

No queremos más compañeras trans golpeadas y asesinadas. Queremos que las personas puedan decidir sobre sus cuerpos sin que el Estado les ponga barreras, ni que la sociedad les discrimine por subvertir las hetero-normas del género binario.

No queremos más una política masculinizada en la que tengamos que adecuarnos a lógicas machistas para ser escuchadas y tomadas en cuenta. Queremos un sindicalismo de clase y feminista, que reconozca la importancia y rol estratégico que juega la economía del trabajo reproductivo que realizan las trabajadoras de casa particular y todas las mujeres es sus hogares. No queremos más una doble jornada laboral que desgasta nuestros cuerpos y nos hace pobres de tiempo. Queremos que la sociedad en su conjunto valore el trabajo doméstico y encontremos estrategias para la redistribución equitativa de la labores reproductivas que sustentan la vida de todos y todas.  

No queremos ver más a nuestras compañeras migrantes sin garantías al momento de trabajar, ni queremos verlas angustiadas cuando no pueden acceder a la salud pública o a una vivienda digan, ni ellas ni sus familias. No queremos verlas esclavizadas por la clase alta cuando vienen a Chile a buscar mejores condiciones de vida. Queremos que puedan acceder a leyes que sean respetuosas con su identidad, nacionalidad y creencias. Que tengan una jornada laboral digna y un sueldo digno.

Queremos recuperar la dignidad que nos ha arrebatado la historia, porque cada abuso que atenta contra la integridad de nuestra gente nos ha llenado de esa apasionada energía que sólo nace de la injusticia y la rabia.

Este 8 de marzo protestaremos en las calles, recordaremos y reivindicaremos a quienes han luchado históricamente por mejorar nuestra condición humana como mujeres, transexuales, lesbianas y homosexuales. Y demostraremos también que a pesar de toda la violencia que ha recaído sobre nuestros hombros, seguimos en pie de guerra contra los abusos y desigualdades que ha provocado el patriarcado y el capitalismo con su maligno complot. No somos víctimas, no somos victimarias, somos mujeres en resistencia que nos organizamos para ser las heroínas de nuestras propias vidas. Para que no pase un día más sin que todos y todas seamos iguales. 

Con sororidad entre nosotras mismas, y con solidaridad para con nuestro pueblo podremos construir una sociedad más libre, la sociedad que soñamos. ¡A organizarse con horizontalidad!

Avanzamos cuando nos organizamos. Desde el Feminismo Libertario construimos revolución. ¡Arriba la mujer trabajadora, pobladora y luchadora!

La Alzada, Acción Feminista Libertaria

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1 COMENTARIO

  1. jajjaja patriarcado y maligno complot?? tienen harto en comun con los cazafantasmas xD
    dan pena, no hay ninguna razon para que salgan a alaraquear y a victimarze
    ya tienen mas derechos que los hombres y siguen pataleando, mejor usen lo que queda de materia gris en sus cabezas y piensen en sus futuros hijos, ellos que seran victima de violencia domestica, esos que seran cosificados y vistos como un cajero automatico y un donante de esperma, esos que seran criminalizados por todo y no podran ser ellos mismos nunca, ocultando sus sentimientos, padeciendo en silencio. El feminismo se acabo hace mucho, ustedes luchonas no comprenden aun eso y siguen manifestandose para dejarse pelos coloridos en las axilas.
    ya arruinaron el 16 de febrero, ahora quieren arruinar esta fecha, que seguira, la navidad otro invento patriarcal? jajajaj

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