Ningún ser humanx es ilegal: todxs contra la trata de personas

Ningún ser humanx es ilegal: todxs contra la trata de personas

Esta semana se conmemoró el Día Mundial contra la Trata de Personas, este día fue establecido el 18 de diciembre del 2013 por las Naciones Unidas con el propósito de poner fin a este delito. No obstante, en nuestro país esta fecha pasa sin pena ni gloria, y además de algunos titulares sensacionalistas sobre el “flagelo de la prostitución” al que son sometidos los vecinos de los improvisados barrios rojos, la realidad de cientos de personas traficadas es ignorada. Como organización no buscamos la efeméride transnacional, sino reflexionar acerca de la cruda realidad de opresión y explotación a las que son sometidas las víctimas de trata.

El tráfico de personas tiene su origen en los conflictos armados, la esclavitud y la objetivación sexual de las mujeres. En América Latina, la trata se caracteriza por el engaño y la coerción de los traficantes, principalmente a mujeres y niñas, que por su condición de vulnerabilidad, comienzan a trabajar en contra de su voluntad y en condiciones de esclavitud. Las bandas organizadas de traficantes utilizan métodos violentos logrando la intimidación de las víctimas y la impunidad de sus delitos, por medio de la violencia y la coacción.

Hoy millones de mujeres en el mundo entero son traficadas con distintos propósitos, transformándose en una de las caras más siniestras del capitalismo. El mayor negocio lo constituye el tráfico con fines de explotación sexual, que, según estimaciones de Naciones Unidas mueve anualmente entre 5 y 7 billones de dólares, con un desplazamiento cercano a los 4 millones de personas en el mismo período. En numerosos casos, mujeres traficadas para trabajos domésticos terminan siendo explotadas sexualmente.

Actualmente esta situación se ha agravado por el endurecimiento de las fronteras entre los países, la pobreza y la falta de oportunidades. Las políticas de migración restrictivas, en muchos casos, fuerza a las mujeres a quedar en manos de los traficantes. Sin embargo, a pesar del despliegue de las políticas nacionalistas en pos de la protección de la cultura nacional, las economías de mercado necesitan de aquella fuerza de trabajo “ilegal” para dar sustento, por un lado al modelo de flexibilización laboral permitiendo la realización de las labores más precarizadas y vulnerabilizadas, y por otro lado, para la satisfacción de los placeres y objetivaciones sexuales de la sociedad patriarcal. De este modo países como Chile, que se jactan de su estabilidad económica y ser miembro del club de naciones desarrolladas, permiten el mercado de los cuerpos para la producción y reproducción de la economía capitalista y de la cultura patriarcal.

Denunciamos que es necesario que la trata de personas no sólo sea abordada como un problema de las mujeres migrantes, pues con ello solo se ha conseguido la criminalización y estigmatización de ellas, en vez de reconocer que hay situaciones de contexto, económicas, culturales y políticas, que generan condiciones de extrema vulnerabilidad y perpetuación de la violencia sexual hacia la mujer, en donde, al no reconocer sus derechos, se violentan sus cuerpos y su identidad, para el goce de los que tienen acceso a mayor poder.

Por todas las mujeres y niñas que viven en una sociedad que vulnera sistemáticamente sus cuerpos y los pone al beneficio del capitalismo, somos enfáticos en señalar que no aceptamos la trata de personas.

 

“Ningún ser humanx es minoría, ningún ser humanx es indocumentado, ningún ser humanx es ilegal”.

 

ARTÍCULOS RELACIONADOS

NO HAY COMENTARIOS

Deja una respuesta