Declaración por el Primero de Mayo La Alzada, Acción Feminista Libertaria 2015

Declaración por el Primero de Mayo La Alzada, Acción Feminista Libertaria 2015

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Hoy vivimos tiempos de crisis en Chile. Los desastres naturales ocurridos en distintas zonas del país fueron vividos como desastres sociales, pues demostraron la arraigada estructura clasista de la sociedad chilena, siendo les más afectados les mismes de siempre. Además se suma la profunda crisis de legitimidad de la institucionalidad del Estado y de la Democracia Representativa, producto del destape de verdaderas mafias y prácticas de corrupción de la clase política, de derechas e izquierdas renovadas.

Por otro lado, la Nueva Mayoría impulsa una reforma laboral con tono de progresismo, pero que en realidad mantiene –e intenta legitimar- el espíritu del Plan Laboral impuesto en dictadura y que fue diseñado en base a los intereses del gran empresariado. Lo que es peor, el gobierno pone el foco crítico de la reforma en las diferencias que presenta la derecha más dura, invisibilizando las discrepancias que ha manifestado el movimiento sindical, lo que ha provocado movilizaciones y paros de los llamados sectores estratégicos de la economía, que si bien fueron apoyadas por la CUT, ésta tiende a neutralizar al movimiento desplazando las posibilidades de cambio al marco institucional del Congreso en vez de depositarlo en la fuerza de las movilizaciones.

Ante la actual crisis, ya hay quienes desde el oportunismo político hablan de adelantar las elecciones o hacen acuerdos entre ellos mismos contra la corrupción como una supuesta forma de mejorar la democracia, cuando sabemos que el problema sustancial no es de intenciones ni voluntades personales, sino de la estructura autoritaria del sistema democrático de Chile y sus leyes hechas a la medida de los empresarios. La crisis fue provocada por errores de la clase dominante y nos significa una oportunidad como movimiento popular y a las organizaciones de base para plantear y fortalecer alternativas en disputa con el Estado y el Capital, dando un paso en la lucha de clases.

En ese sentido, es positivo y destacable el rearme que ha tenido últimamente el movimiento sindical, particularmente de los sectores con perspectiva de clase, demostrado en distintas huelgas y paros que han alimentado la moral y la conciencia de clase de las y los trabajadores y que han denunciado la precariedad de las condiciones laborales de distintos sectores y también la insuficiencia de la Reforma Laboral que sigue criminalizando y coartando la acción sindical.

Sin embargo, desde nuestro espíritu crítico y auto-crítico, creemos fundamental no sólo considerar las relaciones sociales de clase para entender –y cambiar- el funcionamiento del sistema económico, sino también las relaciones sociales de género. Pensar que existe una fuerza “productiva” principal y por ende estratégica para el funcionamiento económico es anular el imprescindible aporte de la actividad “reproductiva” realizada por miles de dueñas de casa, trabajadoras de casa particular, personal de aseo de barrios y empresas, trabajadoras/es de la educación y la salud, etc., es creer una ficticia dualidad de producción/reproducción, porque estas labores –realizadas mayoritariamente por mujeres y en condiciones de mayor precariedad, producto del patriarcado capitalista- no sólo reproducen la fuerza del trabajo y por ende el capital, sino que en realidad reproducen la vida misma.

Creemos que es muy positiva la buena acogida que ha tenido el feminismo por distintas organizaciones de izquierda en el último tiempo, pero que peligrosamente en ocasiones ha quedado limitada a una reivindicación estética de consignas o banderas moradas, que debe ser superada hacia una estrategia feminista de lucha.

Desde nuestras raíces anarquistas, feministas y anticoloniales, es que luchamos por la abolición de todo tipo de subordinación y jerarquía social, y por eso no creemos que existan trabajadores/as de primera o segunda categoría. Hoy recordamos a los compañeros “Mártires de Chicago” que con su espíritu libertario dieron su vida luchando contra las extensas jornadas de trabajo y una serie de abusos. Jornadas de 12 horas que hoy siguen realizando las dueñas de casa sin que se les reconozca; las trabajadoras de casa particular; las y los trabajadores migrantes, que experimentan una opresión compleja racista-clasista-machista; las cajeras de supermercados; las y los profesores; y tantas y tantos otros trabajadores. Es en esta dirección que apunta la tarea de fortalecer los distintos sindicatos y organizaciones de la clase trabajadora, para que esta en su conjunto adquiera la fuerza suficiente para participar e incidir en los procesos de reforma y cambio social.

No sólo recordamos, también luchamos.

Dignidad a todas y todos los trabajadores

Arriba el movimiento de trabajadores

Todes somos migrantes

alzada

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