Conflicto Portuario y los estudiantes: Unidad, fuerza y solidaridad

Conflicto Portuario y los estudiantes: Unidad, fuerza y solidaridad

Esta pasada semana vimos cómo los medios se volcaban a criticar a las y los trabajadores portuarios. Ellos y ellas comenzaron una huelga legal común, como aquellas que realizan todos los sindicatos de Chile con sus empresas. Los portuarios de Mejillones exigen un aumento salarial sensato y media hora de colación. Sin embargo, la empresa Ultraport y la Dirección del Trabajo se rehusan a negociar con el conjunto del sindicato enarbolando el argumento de que los trabajadores eventuales no caben en la negociación colectiva. La empresa, amparándose en el código laboral vigente, intentó ingresar “rompe huelgas”, reprimió duramente a los trabajadores y trabajadoras, a sus familias y a los y las estudiantes que fueron a solidarizar. En el momento más oscuro del conflicto el huelguista Luis González apareció inconsciente en la carretera y hasta el día de hoy se encuentra hospitalizado. Hoy, con el paro de solidaridad extendido al conjunto del país, con un paro por demandas y solidaridad del puerto de San Antonio, la huelga entra en un momento complejo. Las declaraciones que desde el gobierno señalan que “esta paralización es ilegal” parecen ser parte de un posicionamiento mediático para criminalizar la actual huelga portuaria. Para el Estado, para el gobierno y para los empresarios la huelga de Mejillones y la solidaridad de 9 puertos parados en todo Chile con paros solidarios de varios puertos del país, es “ilegal”.

La huelga de Angamos y el paro en los diversos puertos del país es un conflicto resultado de un modelo económico neoliberal que afecta las vidas de los y las trabajadoras del país, es el mismo responsable de las desigualdades en educación. El trabajo precario está íntimamente vinculado a la estructura económica altamente liberalizada y centrada en la ganancia privada. El lugar donde circula ese libre cambio son los puertos, y los trabajadores portuarios quienes sufren, como otros, directamente las miserias del modelo, es decir; inseguridad laboral, falta de derechos, salarios irrisorios, trabas a la sindicalización.

No es casual entonces la agudeza de este conflicto. Los puertos son un sector estratégico. Gran parte de las exportaciones se transportan por estos “nudos” de la economía, pero la repartición de la riqueza es brutalmente desigual.

El ministro de Agricultura ha enfatizado que las pérdidas producidas por el paro de San Antonio están significando alrededor de US$ 80 millones en pérdidas semanales. Pero hagamos el ejercicio de preguntarnos ¿cuál es el porcentaje de esas fenomenales cifras que reciben los trabajadores que producen y distribuyen esos bienes? Las empresas y el gobierno esgrimen el actual código laboral como herramienta para quitar legitimidad a la huelga. Se trata de un código antidemocrático, que pone trabas a la organización y movilización efectiva de los sindicatos.

Sobrepasando la restringida legalidad laboral existente y ejerciendo el legítimo derecho a la huelga de solidaridad, los/as trabajadores/as de la Unión Portuaria de Chile muestran el horizonte de un nuevo código laboral, posicionándolo como una necesidad. Un nuevo código que permita que todos los/as trabajadores/as puedan ejercer efectivas herramientas de presión sin las cuales no es posible una real negociación entre las partes. No puede haber real negociación sin reales garantías de derecho para la organización sindical y el reconocimiento de todos los/as trabajadores, eventuales y contratados.

Un código que legitime el efectivo derecho a huelga, que no permita los reemplazos, que elimine definitivamente el fenómeno del multirut, en que se permita la negociación de todos los/as trabajadores/as de una misma rama productiva. Un código hecho a la medida de las actuales organizaciones y repertorios de lucha de los trabajadores es una necesidad apremiante para hacer valer los derechos laborales, para tener un piso legislativo más alto desde donde luchar contra la inequidad y la precariedad en el mundo del trabajo, en la sociedad en general. Pensar el conflicto laboral como parte de las luchas transversales por una sociedad justa e igualitaria, sin precarización, hace del actual paro portuario una lucha del conjunto del pueblo.

Unidad, fuerza y solidaridad

Las grandes movilizaciones y procesos de organización que vivimos los y las estudiantes el año 2011, cuando enfrentamos el modelo de la educación de mercado, instalando que la única alternativa digna en educación es la educación gratuita, nos mostraron que como movimiento estudiantil no estamos solos: más del 80% de la población solidarizó con nuestra demanda. La educación gratuita se transformó en una demanda popular. El gran movimiento social por la educación nos mostró un nuevo camino que recorrer, el camino de la unidad, la fuerza y la solidaridad.

El marco institucional que norma los derechos sociales está dado por la legislación impuesta en dictadura. Las transformaciones profundas que se necesitan para garantizar los derechos sociales, tanto educativos como laborales, requieren de la unidad de todos los actores y movimientos sociales. Hoy sabemos que la lucha por los derechos sociales no es una lucha de unos o de otros, que incumba sólo a los/as trabajadores/as o sólo a los/as estudiantes. Por el contrario es una lucha de todos y todas, que ya se ha ejercitado en hitos como el paro nacional multisectorial del 26 de Junio del 2013.

Tomando esa experiencia de solidaridad para enfrentar los conflictos educacionales, laborales y territoriales, creemos pertinente expresar públicamente nuestra solidaridad con los trabajadores de la Unión Portuaria de Chile, en especial con los/as compañeros/as en huelga. Esta solidaridad fue aprobada con fuerza por la asamblea de la CONFECH del pasado sábado. Naturalmente, esa solidaridad será atacada desde los representantes de grupos económicos y los personeros de gobierno. Pero no por esos ataques se detendrá el proceso de mutuo reconocimiento y construcción de relaciones entre estudiantes, trabajadores y demás sectores.

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