Acerca de las posibilidades de subjetividad revolucionaria en el feminismo*

Acerca de las posibilidades de subjetividad revolucionaria en el feminismo*

0 1420

Alejandro Montecinos,
Militante de La Alzada – Acción Feminista Libertaria

  1. Introducción

Una estrategia feminista y revolucionaria debe necesariamente pensar cómo tratar con la identidad femenina impuesta por el hetero-patriarcado en el capitalismo ¿Cómo re-significar la identidad femenina convencional, que es un constructo práctico y discursivo del patriarcado en no menor medida que las definiciones del género humano, sin retornar a las heterodesignaciones? ¿Es posible una subjetividad feminista revolucionaria?

Una de las hipótesis al respecto considera que la cuestión de la subjetividad feminista y revolucionaria se resolverá finalmente en las prácticas del feminismo, las mujeres y los géneros más que en el estrecho marco de la reflexión teórica. Pero en esta ocasión estamos emplazadas y emplazados a reflexionar teóricamente. Nuestra metodología será poner en la mesa de discusión parte de la experiencia feminista libertaria en diálogo con la idea de sujeto feminista que ha desarrollado la economía feminista de la ruptura.

Las compañeras que organizaron este encuentro nos propusieron hablar acerca de las identidades y el género en el marco del feminismo revolucionario ¿Es posible re-significar la identidad femenina convencional como subjetividad feminista revolucionaria? ¿Es esa subjetividad una nueva identidad?¿Qué hacemos con las diferencias al interior del feminismo revolucionario y sus sujetos?

Lo primero es constatar que lo que actualmente se conoce como feminismo revolucionario, anticapitalista o antipatriarcal, que persigue una trasformación radical de la sociedad, no es idéntico ni homogéneo. Las experiencias revolucionarias del feminismo son altamente disímiles. ¿Será posible una identidad en la diferencia? Si bien la cuestión es siempre práctica, tenemos la intuición de alcanzar una unidad en la diferencia como subjetividad feminista revolucionaria. Pero ¿Qué es y cómo podemos entender esta subjetividad?

Hablando primero desde nuestras experiencias, como La Alzada venimos desarrollando un trabajo feminista libertario desde hace poco más de un año. Desde nuestras prácticas – construidas estratégicamente desde una perspectiva de clase – podemos distinguir cuatro experiencias significativas para pensar el problema de la subjetividad y el feminismo, aspectos que componen una subjetividad (¿identidad?) feminista libertaria : a) Una construcción no patriarcal de la organización b) Metodologías “feministas” c) la “síntesis feminista libertaria” d) la “elaboración feminista libertaria”.

Por construcción no patriarcal de la organización, entendemos una organización que se funda en la horizontalidad y en la heterogeneidad teórica con una praxis en el marco de horizonte estratégico común, el comunismo libertario.

Al hablar de “metodologías feministas” nos referimos fundamentalmente al ejercicio de dinámicas de trabajo que involucren la individualidad y el colectivo como un todo, por ejemplo dinámicas del Teatro del Oprimido y del Teatro Imagen, o metodologías de construcción colectiva del lo que denominamos “diseño estratégico”.

Por “síntesis feminista libertaria” entendemos el proceso de síntesis teórica referente a las prácticas que realizamos. En la organización tenemos una figura “sintetizadora”, que son compañeras encargadas de sistematizar y sintetizar las experiencias de cada uno de los trabajos sociales y políticos que realiza la organización.

Junto a estos elementos hay una esfera emparentada a la reflexión y elaboración teórica que se realiza, individual y colectiva, buscando mantener una relativa heterogeneidad teórica que aporte al desarrollo de nuestras políticas y prácticas: lo que llamaremos “elaboración feminista libertaria”.

Fue en este última dimensión ligada al diagnóstico de la realidad social donde trabajamos, que surgió este año la iniciativa de realizar una investigación acerca de la inserción de la mujer en sectores estratégicos de la economía en compañía del Centro de Investigación Político y Social del Trabajo (CIPSTRA). En esta investigación hemos hecho un diagnóstico de la mujer en los sectores estratégicos como la minería y los puertos, también hemos discutido la relación del feminismo con la clase y el género, y hemos explorado el debate de la epistemología feminista. Desarrollamos interesantes debates que cruzan diversos tipos de feminismos y estudios de género con los estudios del trabajo. Entre los documentos que hemos elaborado hay un apartado especial para el “feminismo de la diferencia” que utilizaremos de punto de ruptura para abordar la cuestión de la identidad y el género consideradas como dimensiones del problema más general que es subjetividad y sujeto del feminismo revolucionario.

  1. Desde la diferencia a la posibilidad de una subjetividad revolucionaria del feminismo

Según Cecilia Amorós en su libro La gran diferencia y sus pequeñas consecuencias (2005)Si hablamos de feminismos en sentido amplio, feminismo sería toda posición que se muestre favorable a las mujeres, contraria a su denostación, que aprecia como positivo todo lo que se relaciona con lo que es posible considerar como femenino. Esto nos permite afirmar que hay diversidad de “femeninos” dentro de las, también diversas, corrientes y tradiciones feministas. Cada uno de estos diversos feminismos construyen y de-construyen las subjetividades y crean sujetos disímiles. El feminismo de la diferencia se ha hecho cargo de esta realidad y creemos que es un punto de crítica y fractura útil para ingresar al problema de la identidad y el género en el campo más general de la subjetividad y el sujeto feminista revolucionario.

Dentro del feminismo de la diferencia se trata de modo dispar la cuestión de las identidades y los géneros. Hay tendencias que no ponen en cuestión las atribuciones tradicionalmente femeninas y otras que le adjudican a éstas atribuciones potencialidades radicalmente subversivas del statu quo hetero-patriarcal. Es decir, feminismos que enarbolan la “naturaleza” femenina y feminismos que esgrimen la capacidad femenina de resignificarlas o reinventarse, de desidentificarse respecto del “femenino” instaurado. Estas son las dos grandes vertientes de lo que se ha denominado feminismos de la diferencia (Amorós, 2005). Ambas comparten la adscripción a la teoría radical del patriarcado como estructura originaria de poder, que determina la dominación la heteronorma sobre los géneros y la sociedad.

El feminismo de la diferencia que se construye desde la identidad femenina convencional llega a veces a ignorar la injusticia estructural, económica y política entre hombres y mujeres o entre varones y féminas, en la medida en que considera esta desigualdad como algo positivo que preserva a la mujer de la corrupción del poder, como también de las categorías y estructuras ilustradas.

Por el contrario el feminismo de la diferencia que se construye desde la no identidad femenina convencional, puede dar una posición diagnóstica de la desigualdad que ensalce la diferencia de los sexos para activar y dinamizar la diversidad humana ontológica en un programa de constructivismo errante de la identidad femenina respecto de las heterodesignaciones que asignan contenidos patriarcales a las estructuras.

Esta polémica histórica de la diferencia en los debates feministas está inscrita en el marco conceptual del “paradigma de la diferencia sexual” (Amorós, 2005). El resumen de este debate es un contraste entre posiciones esencialistas que distinguen entre femenino y masculino remitiéndose en última instancia a una genética biologicista como evocación del “mito del matriarcado” v/s otras posiciones constructivistas que ven en la diferencia femenino – masculino los efectos de un proceso de socialización que está presidido por una desequilibrada distribución del poder, situación ante la cual se busca generar identidades, no identidades o subjetividades femeninas errantes y opuestas ontológicamente respecto de la identidad patriarcal.

El feminismo de la diferencia que ensalza lo tradicionalmente femenino ha conducido al resultado del Colectivo de Mujeres de Milán y remite en última instancia a un feminismo de la identidad genuina autoconstituyente basada en el “mito del matriarcado”. Este colectivo considera que lo femenino puede escapar de las heterodesignaciones patriarcales si se logra que la mujer hable y piense desde su ontología originaria. Por otra parte el feminismo de la diferencia de deriva constructivista-deconstructivista, rechaza toda ilusión de origen o modelo de lo femenino y proponen una simulación transgresora del orden simbólico masculino (Amorós, 2005).

Como nota al margen Butler, que muchas y muchos estiman de postmoderna, considera que el feminismo no debe suponer como sujeto a las mujeres, tal cómo se presentan en la narrativa patriarcal, en la medida que todo sujeto se constituye como exclusión del otro, o la otra, esa mujer-hombre que queda fuera, y propone deconstruir la categoría de mujer dejándola abierta a los “múltiples sentidos posibles y no anticipados” (Butler; 1999).

Desde nuestras experiencias creemos que es posible descubrir o construir una subjetividad propia del feminismo, como feminismo revolucionario, como subjetividad de las mujeres y los géneros oprimidos, que incluya su realidad económica y política de trabajo, resignificada en el marco de una estrategia de emancipación arraigada y desarrolla en los espacios y experiencia sociales e individuales de la llamada clase trabajadora, como conjunto identitario de las diferencias, en su heterogeneidad subjetiva, en distinción al concepto clásico de trabajo y fuera de las estructuras conceptuales con que la ilustración positivista designó el ser social y definió la representación política.

  1. La subjetividad feminista en tanto cuestión del sujeto: las aproximaciones de la economía feminista de la ruptura

Una interesante reflexión que aporta elementos significativos para enfrentar teóricamente el problema de la subjetividad y el sujeto feminista se encuentra en el libro Perspectivas feministas en torno a la economía: El caso de los cuidados de Amaia Pérez Orozco (2006). La autora realiza una genealogía y organización histórica-conceptual de la economía feminista, corriente económica desarrollada por diversas feministas que enfocaron y realizaron investigación desde distintas posiciones y diversos marcos epistemológicos. La sistematización de Pérez tiene el objetivo de recorrer el camino que ha llevado al surgimiento de la tendencia epistemológica denominada “economía feminista de la ruptura”, y es en este transcurso en donde la cuestión de la identidad y la diferencia, enmarcada en la problemática más general de la subjetividad y sujeto del feminismo, es abordada y ampliamente discutida.

Antes de pasar de lleno a revisar el problema de la subjetividad y el sujeto feminista queremos localizar la economía feminista de la ruptura en la esfera más general que es la economía feminista emergida en la década de los 90 e impulsada por la Asociación Internacional para la Economía Feminista. Pérez distingue la economía feminista – que reclama el ingreso de las mujeres a la economía y la transformación del sistema económico – de la economía del género – que considera que las desigualdades entre hombres y mujeres pueden eliminarse manteniendo intacto el sistema -. A su vez, distingue dos grandes tendencias al interior de la economía feminista: a) la economía de la conciliación, que considera que “la exclusión de las mujeres ha sido una mera consecuencia de una mala aplicación del método científico” y por tanto únicamente haría falta corregir esos errores (5: 2006) b) la economía de la ruptura que considera que el método económico de la corriente principal está empapado de sesgos androcéntricos y que el ingreso de las experiencia femeninas debe redefinir epistemológicamente la economía y prácticamente el sistema social (2006).

Volviendo a la cuestión de la subjetividad, la economía feminista de la ruptura piensa las mujeres y los géneros oprimidos por el sistema hetero-patriarcal como sujetos creadores de conocimiento, considera la ciencia como un proceso social empapado de los conflictos sociales y cuestiona la noción positivista de objetividad en tanto separación absoluta de objeto – sujeto proponiendo en cambio su historicidad. Esto busca reponer a las mujeres como agentes políticos y económicos trascendiendo la dicotomía “economía – no economía”, “trabajo – no trabajo” y comenzar a hablar de “sustentabilidad de la vida como procesos de satisfacción de necesidades” (Pérez, 2006: 10). El problema de la mujer y el desmarque de la opresión es el problema del sujeto del feminismo.

Éste históricamente ha reclamado por los derechos de las mujeres, por su consideración como sujetos. Pero esta reivindicación o vindicación depende de distintas y muchas veces contrapuestas concepciones de sujeto, de identidad y de acción política. No nos podemos extender aquí sobre todas esas consideraciones, sólo queremos poner en la reflexión las consideraciones propias de la economía feminista de la ruptura y dialogar con ellas. La ruptura considera que la idea de un “Sujeto fuerte “la mujer” (Pérez, 2006: 14) está y debe dejar paso a “un sujeto político más complejo y menos esencialista propio de la política de la localización”. Esta noción de sujeto complejo y no esencialista proviene de la crítica a la idea de una identidad de género estable, coherente, fuerte y bipolar hecha en las décadas 70 y 80 por considerarla una totalización que oprime por un lado y ocultaba por otro las diferencias entre las mujeres.

La aún joven conceptualización del sujeto feminista propia de la economía de ruptura considera que es necesario enfatizar la diferencia entre las mujeres que pregonan la emancipación, abordarlas como problema para resistir políticamente toda forma estructural de opresión sin calificarlas como secundarios o adicionales y sacarles rendimiento teórico como posibilidad creadora, pero no sin dejar de buscar una nueva unidad que “atienda a las ahora innegables diferencias entre mujeres, buscando una reescritura de la política, que escape de la dicotomía universalismo/relativismo” (Pérez, 2006, 18). Así se propone dejar de hablar de sistema sexo/género y hablar de matriz del género y considerar que las identidades son parciales y móviles. En este esquema la acción política del feminismo pasaría por la deconstrucción-construcción del sujeto feminista emancipatorio desde las subjetividades individuales y colectivas, haciendo referencia a la diversidad de identidades y subjetividades agrupadas en la lucha por la trasformación del sistema, desde las realidades locales distintas y superpuestas.

“… la política de la localización enfatiza la importancia de que cada persona se sitúe a sí misma y sus palabras, identificando el lugar desde el que se habla y actúa y la especificidad de su realidad social, étnica, de clase, económica y sexual (Rich, 1986). El objetivo es poder identificar las condiciones materiales que están sobredeterminando la posición de quien habla.” (Pérez, 2006: 24)

Para cerrar y abrir el debate, la autora de Perspectivas feministas en torno a la economía… no concretiza el contenido de la “unidad” que llama “mutualismo” en la diferencia, no señala las “condiciones materiales que están sobredeterminando la posición de quién habla” probablemente porque considera la “afinidad” depende de las realidades locales concretas. Pero el capitalismo-patriarcado es un espacio concreto contingente, principal en la construcción de la dominación y la explotación. En el espacio del capitalismo contemporáneo la clase, entendida como unidad diversa y articulada a otras estructuras como la etnia o el género puede, en términos subjetivos, agrupar la identidad de las mujeres que persiguen y se resignifican en la emancipación. El feminismo requiere proponer una vía para que las diversas identidades se reconozcan mutuamente en un proyecto colectivo, mas ya no como idénticas sino también como iguales, y un concepto heterogéneo de clase explotada. La afinidad de las mujeres hacia el horizonte de la emancipación puede ser construida concretamente en la vinculación de ésta categoría económica, política y cultural transversal en el capitalismo-patriarcado.

LISTA DE REFERNCIAS

Amorós, C. (2005). La Gran diferencia y sus pequeñas consecuencias… para las luchas de las mujeres. Madrid: Ediciones Cátedra.

Butler, J. (1999). Gender Troble, Nueva York: Routledge.

Pérez, A. (2006). Perspectivas feministas en torno a la economía: El caso de los cuidados. Recuperado de www.gemlac.org/recursos/amaia%20perez%20orozco_2006.pdf?

* Ponencia presentada al encuentro Sembrando Feminismo Revolucionario: Identidades y género, Campus de Agronomía, Universidad de Chile, 27 de noviembre, 2013.

NO HAY COMENTARIOS

Deja una respuesta