Entrevista de la IWW

Entrevista de la IWW

Por Romina

1 . Desde su creación hace un año, y el anuncio público inicial como organización en el Día Internacional de la Mujer , La Alzada ha pasado por muchas experiencias colectivas, cambios y su redefinición continua. ¿Puedes describir algunos momentos decisivos , experiencias y pensamientos que ha ayudado a definir La Alzada en este período?

Desde la formación de La Alzada hemos pasado por un proceso de crecimiento y maduración constante, cuyo origen radica en dos inquietudes: poder instalar el feminismo en el espacio público, desde una perspectiva de izquierda y revolucionaria, como también posicionar temáticas como el machismo y el patriarcado al interior de las organizaciones de carácter militante.

En el momento de nuestra definición como feministas y libertarias, partimos con la idea de rescatar la memoria histórica sobre los movimientos de liberación de las mujeres, construyendo una visión propia de lo que entendemos por movimiento feminista. También, desde un proceso de autoeducación, nos encontramos con un desafío teórico y práctico: el de dotar de contenido analítico a las prácticas feministas libertarias.

Si nuestros primeros meses fueron álgidos a nivel de diseño, formación y definición, los meses siguientes a nuestra aparición pública fueron aún más dinámicos. En este período hubo mucho interés de gente cercana, proveniente del espacio universitario y feminista, de que diéramos a conocer nuestro planteamiento. El sello de La Alzada, a diferencia de otros espacios feministas, es que desde un comienzo se proyectó como una organización que concibe el trabajo feminista desde la práctica concreta, el trabajo real con trabajadores y trabajadoras, estudiantes, pobladores y pobladoras, etc. Además de buscar el posicionamiento de la temática feminista como elemento absolutamente vigente a la hora de hablar de la situación actual, nuestra organización se comprende como un espacio de reflexión y acción, de trabajo concreto en espacios sindicales, poblacionales y estudiantiles, tanto secundarios como universitarios.

Así, a lo largo de este año hemos logrado tomar una posición feminista y libertaria dentro del movimiento popular. A partir de estas discusiones hemos logrado dibujar un panorama de la instalación del patriarcado en la sociedad chilena con un foco sobre 4 ámbitos en particular: educación, trabajo, salud y violencia. A esto se le suma las discusiones de otros punto importantes para la organización como ha sido el aborto, la violencia simbólica, el sexismo en la educación, etc. Estas temáticas nos han hecho confluir con otras organizaciones feministas, como fue el caso de las marchas sobre el aborto y otras instancias relacionadas con el tema de la soberanía del cuerpo y la sexualidad femenina. Chile, al ser un país altamente conservador, posee en sus bases una raigambre cultural que imposibilita la discusión abierta y real frente a estos problemas. Es por ello que poco a poco se va redibujando un nuevo panorama del movimiento feminista en Chile, del cual buscamos ser parte aportando una lectura clasista al problema: hoy en día el problema de la precarización femenina del espacio laboral, los abortos clandestinos que finalizan con causa de muerte (mientras que las personas con mayor recursos pueden abortar en una clínica privada o al extranjero) , por mencionar algunos ejemplos, son temáticas feministas que es imperativo leerlas desde una perspectiva clasista.

2 . El grupo está actualmente discutiendo los principios, tácticas y la estrategia de la organización. Me parece interesante que La Alzada decidió formar primero y participar en acciones antes de “definirse” a sí mismo. Parece ser una forma muy orgánica de crear movimiento y en construir una organización. Como ahora se discute más íntimamente el propósito y los objetivos de la organización, ¿cuáles son algunos de los puntos más importantes de discusión y porque?

Cuando creamos La Alzada, un año atrás, realmente partimos de cero, debido a la falta de un real planteamiento teorico-politico del ‘feminismo libertario’ como tal en Chile. En este sentido, todo estaba por construir, desde las más básicas definiciones, pero para llegar a esto, más que basarse en la teoría abstracta preferimos sacarlo desde las mismas prácticas libertarias con el fin de ver cómo forjar y desarrollar nuestra lucha contra el patriarcado desde aquellas prácticas.

En La Alzada creemos que lo social y las discusiones políticas son prácticas que deben ir de la mano para avanzar en la lucha contra el patriarcado, en general contra todo poder de dominación. Es por esto que se comenzó a hacer urgente el desarrollar una línea estratégica que nos ayudará a conjugar estos dos objetivos. En este sentido fue importante definir las condiciones en las cuales estábamos inmersas como organización. La política se puede entender desde múltiples perspectivas, no obstante siempre debe comprenderse, en un lugar y tiempo determinado. Un lugar y tiempo que ciertamente nos circunscribe a un marco de acción delimitado y que nos obliga a saber y proyectar lo que debemos hacer y lo que podemos hacer en cuanto a una organización feminista libertaria en el Chile presente. En razón de aquello, fue preciso definir dos cuestiones: Los objetivos de nuestra organización y las capacidades que tenemos para lograr aquellos fines propuestos. Hacer ese diagnóstico del campo de acción y fijar los objetivos fue un trabajo constante, conjunto, horizontal y de largo aliento. Esa claridad y transparencia del proyecto, impide ralentizar los procesos que se dan respecto a que las discusiones no se vuelvan repetitivas.

Es importante -por último- señalar que esa claridad y transparencia, puede ser posible en tanto nuestras acciones van de la mano del feminismo desde una perspectiva libertaria, a través de formas de trabajo como lo son la horizontalidad, el apoyo mutuo, la sororidad, el autogobierno y la democracia directa. Desde estos preceptos base, hemos buscado establecer relaciones sin dominio ni autoritarismo, donde practiquemos la soberanía en y desde nuestros propios cuerpos, propias circunstancias, intereses, perspectivas, etc. Sin esos principios y prácticas constantes, la claridad y la transparencia de nuestro proyecto no puede ser concretamente posible.

3 . Mujeres revolucionarias y queer que participan en la construcción de movimientos sociales siempre se han enfrentado en un empuje y tira en donde invertir su tiempo político. El trabajo de género ha sido explicado en el pasado por revolucionarios como trabajo secundario a lo estructural o lo político. Si bien hay más conciencia de la importancia de las cuestiones feministas y de género, las personas que son militantes dobles a menudo sienten la presión del doble de trabajo, la doble participación en reuniones, y el doble de las manifestaciones en participar. ¿Esto ha sido discutido y/o enfrentado como grupo o individualmente?

La Alzada nace justamente por la necesidad de posicionar el feminismo como un lugar de pensamiento y acción militante porque, justamente, si bien habían organizaciones libertarias que se definían como antipatriarcales, ello no se tradujo en una política y práctica real. Por lo mismo, al interior de estas organizaciones la lucha feminista siempre fue vista como la hermana menor de la lucha mayor, de carácter anticapitalista. Este binarismo ha sido característico de las organizaciones de izquierda con intención revolucionaria. Nuestra intención es apuntar a un trabajo que, desde el género como lectura primordial, pueda funcionar como un lugar para interpelar las contradicciones derivadas del sistema económico. El género está cruzado por el capitalismo, y así es necesario comprenderlo. Por lo mismo, nuestro trabajo se dirige hacia una crítica conjunta contra el patriarcado y el capitalismo en tanto sistemas de dominación. Es una contradicción declararse feminista y no luchar en contra del capitalismo y visceversa. En La Alzada al ser una organización feminista y libertaria intentamos hacernos parte de ambas luchas.

De todas formas tenemos militantes que participan de organizaciones estudiantiles, por ejemplo, a quienes se les respetan sus tiempos, pero no se les deja de exigir una participación constante en nuestras diversas actividades. Sin dudas, estar en dos organizaciones a la vez conlleva un desgaste, muchas personas dejan de lado sus proyectos personales, estudios e incluso a la familia por cumplir con los diversos compromisos de la militancia. La Alzada requiere de un compromiso mucho más fuerte y fehaciente, ya está constantemente pensando en dos dimensiones, desde una práctica cotidiana y personal, hasta un accionar transversal y real a nivel de sociedad. Buscamos imprimir el feminismo en la sociedad, y ello requiere de una respuesta coordinada y orgánica para cumplir nuestros objetivos.

4 . En la última entrevista realizada con el grupo en marzo de 2013, usted indica claramente un enfoque intersectorial con el género, la sexualidad, la raza y la clase. ¿Cómo ha sido capaz o intenta poner en práctica estas cuestiones teóricas y sociales como organización? ¿Por qué creen que es necesario crear un cruce teórico entre disidencia sexual y la lucha de clase?

El enfoque intersectorial (o multisectorial) lo entendemos por el cómo se imbrican las relaciones sociales y políticas en las actuales condiciones de dominación, opresión y explotación que experimentamos en Chile, entendiendo esas condiciones como parte de un todo que nos afecta a todas y todos en diferentes áreas de nuestras vidas. En ese sentido es que nos posicionamos en contra de toda forma de dominación y explotación, por lo tanto las asumimos como parte de una misma lucha. Ejemplo de esto podemos ver como los grupos económicos que tienen el poder explotan los recursos naturales a su antojo para enriquecerse, valiéndose de las tierras de campesinos y de pueblos originarios. También esos mismos grupos económicos mantienen, avalados por una constitución conservadora heredada de la dictadura y una democracia cerrada, a los sectores empobrecidos en trabajos con bajos sueldos y baja seguridad laboral; alejados de una educación de calidad que permita romper con las desigualdades, aliandose con los grupos religiosos e imponiendo leyes que nos impiden decidir sobre nuestros cuerpos. Creemos que las disputas a los grupos poderosos no son temáticas, sino que responden a un enemigo en común, ésta lucha nos posiciona en una clase social determinada. Sin embargo, por lo incipiente de la organización no tenemos la fuerza para abarcar todos estos puntos, por ahora hemos decidido enfocarnos solo en algunos según se han dado las contingencias y/o las relaciones que hemos construido con otras organizaciones. Estas dos instancias nos han dado oportunidades concretas para instalarnos como organización feminista, esto en relación al mayor apogeo que hubo este año con el tema del Aborto, como también nuestra relación que hemos sostenido con otras organizaciones.

5 . Como alguien que ha participado en muchas marchas para los derechos de mujeres y mítines a favor del aborto en los Estados Unidos, me llamó la atención ver en Chile la gran participación de hombres en las marchas feministas en los últimos años. En los EE.UU. habría una discusión de que los hombres no deberían participar porque “no es su espacio.” ¿Cuál es el sentimiento aquí (personal o como organización) sobre la presencia de hombres en las organizaciones feministas, mítines y marchas?

En La Alzada creemos que la lucha contra el patriarcado debe ser dada tanto por hombres como por mujeres para llevar a cabo un cambio social real. En la organización no concebimos la cuestión separada entre hombres y mujeres, si bien en un comienzo nos constituimos solamente entre mujeres, con el paso del tiempo y las instancias de formación colectiva que asumimos, nos enfrentamos a una realidad social que es transversal tanto a mujeres como a hombres. El patriarcado configura las relaciones sociales para toda la sociedad, de eso se desprende el hecho de que los hombres también son sometidos a lo largo de su vida a un sistema moral y social que los obliga cumplir con un rol específico, que los juzga y los aísla si se salen de éste, que los incentiva a someter a las mujeres. Últimamente han ido creciendo los movimientos y organizaciones varoniles, particularmente en Argentina, reivindicando y trabajando en una desmasculinización, que busca, en la misma línea del feminismo, romper con el modelo de lo que se entiende como masculino y asimismo liberarse de la opresión del patriarcado que se ejerce sobre ellos como varones.

Efectivamente el patriarcado influye en todos nosotros (tanto hombres como mujeres) imponiendo la heteronormatividad, restringiendo nuestro derecho a decidir sobre nuestros cuerpos, en el ambito de la sexualidad, como también de la contracepción y del aborto. En este sentido este sometimiento de la heteronormatividad es mucho más grande en la mujer, en tanto es el mismo cuerpo femenino el que ha sido sometido más profundamente que el del hombre. No obstante, este grado mayor de intervención hacia el cuerpo de la mujer, no quiere decir que el cuerpo del hombre no sea también implicado en la estructura del poder impuesto heteronormativamente, sino que incluso ese sometimiento de los cuerpos y de la sexualidad, se traduce en que la misma heteronormatividad llega a normar nuestros cuerpos definiendo y categorizandolos como masculinos y femeninos. De esa dicotomía o definición no se puede salir, llegando a oprimirse a sí mismo para que se pueda amoldar a una de esas dos definiciones. De ahí también la importancia de la lucha por parte de la disidencia sexual.

Por lo tanto, para romper con estas lógicas patriarcales es necesario sumar a todos en un proceso de transformación que debe construirse de manera colectiva, de manera que hombres y mujeres puedan emanciparse en conjunto, transformando la realidad social y los roles que se reproducen en ella.

6 . Hace aproximadamente un mes, hubo una manifestación a favor del aborto en la cual manifestantes entraron al principal Catedral Católica de Santiago. Desde entonces, la catedral ha sido bien protegida con rejas y carabineros. ¿Cree usted que esta acción fue importante y por qué?

Si bien La Alzada respeta las creencias cristianas representadas en la iglesia, compartimos el malestar que genera ésta institución en el mundo feminista dada las constantes injerencias morales que constantemente la iglesia católica realiza en nuestro país. Hay que recordar que es la Iglesia la que a lo largo de la historia y con el colonialismo instala su moral a la fuerza en las distintas comunidades latinoamericanas, la que ha condenado la homosexualidad, la que en ocasiones ha abusado sexualmente de niños y niñas omitiendo información. Si bien rescatamos el actuar personal de algunos sacerdotes que han dedicado su vida a los trabajadores y pobladores, la institución que representa la Iglesia ha contribuido al sometimiento de los grupos populares por ejemplo a través de la culpa. La intervención en la Catedral marca un hito en la lucha feminista y de paso en el creciente desprestigio de la Iglesia Católica, la cual si bien ésta acción fue criminalizada por los grupos poderosos visibilizó la problemática del aborto dentro de la sociedad chilena. Por ende, cuando se habla de violencia al entrar protestando a una iglesia, se tiene que considerar ante todo la violencia moral, cultural y estructural que ejerce la iglesia, de mano con el estado, sobre nuestros cuerpos y nuestras vidas.

7 . Desde la formación de su grupo, lo que podría describir como sus mayores éxitos y las dificultades ? ¿Todavía cree que una organización feminista libertaria es necesaria ahora en Chile ?

La reconstrucción tanto subjetiva, orgánica y programática del movimiento popular chileno es donde poco a poco las y los libertarios tenemos más que decir. Así es como La Alzada hoy se perfila como una organización cohesionada y sólida, que ha logrado posicionarse tanto dentro de los movimientos feministas como populares chilenos, ganandose sus espacios. Hoy, una feminista encabeza una de las organizaciones sociales más importantes del país, Melissa Sepulveda como presidenta de la Federación de Estudiantes de una Universidad de Chile (FECH), lo que tan solo es una muestra de cómo nuestras posiciones y organizaciones avanzan. Así mismo, las mayores dificultades parecen estar en tratar de instalar la problemática del género en las organizaciones de masa ya existentes, tanto estudiantiles, como sindicales. Poco ha sido el desarrollo de estas temáticas en movimientos que no se dediquen exclusiva o mayoritariamente a las temáticas de género. Esto es algo en lo que hay que ir construyendo, pero poco a poco vamos abriéndonos espacios para que esto suceda.

8 . Mientras el primer aniversario de La Alzada se ha cumplido hace poco ¿Cuáles son algunos de sus principales objetivos? ¿Cómo planean insertarse aún más a sí mismas en el trabajo territorial?

Hoy la Alzada proyecta empezar con una mayor inserción en el movimiento popular, y para eso ha hecho los ajustes necesarios a su orgánica y objetivos. Así, cuando en unos cuantos meses más llegue el 8 de marzo, día de la mujer, cuando nuestra organización salió a la luz pública, será el momento de balances y reflexión sobre cómo empezamos y cómo vamos, pero al mismo tiempo será el momento de ponerse nuevas metas y mostrarse como una organización importante y relevante, no solo para el movimiento libertario, sino para el movimiento social y popular.

Efectivamente, al cumplir un año de existencia, nuestra organización ha crecido, madurado, tanto hacia el interior que hacia el exterior. Hace poco, decidimos reestructurar totalmente nuestra organica. Como libertarias, creemos que una orgánica bien estructurada y una buena repartición de las tareas permite una mejor horizontalidad, ya que evita que la mayor parte de las tareas se centren en unos pocos militantes. Si bien algunos grupos cercanos al pensamiento anarquista rechazan estas formas de orgánicas estructuradas, nosotras consideramos que justamente éste es el fundamento de una repartición horizontal de las tareas dentro de una organización, siempre y cuando ésta no se vuelva jerárquica, en la medida en que todos y todas tienen una carga casi igual de trabajo (o según lo que uno se pueda comprometer), que todas y todos trabajamos desde la base en el trabajo social, y que todas las decisiones políticas se toman en pleno (reunion plenaria, con todos los integrantes).

Este proceso de maduración nos ha llevado a priorizar cada vez más la parte social de La Alzada, la parte de acción feminista que desde un principio quisimos desarrollar, trabajando con organizaciones sindicales, territoriales y estudiantiles, haciendo uso de varias metodologías provenientes de la educación popular y de las técnicas participativas, como lo es el Teatro del Oprimido, en particular el Teatro-imagen y el Teatro-foro. Estas herramientas, que permiten concientizar una condición de opresión haciendo vivenciar el problema a través del lenguaje del cuerpo, han constituido un aporte fundamental dentro de nuestra organización, tanto para el desarrollo interno, para llevar nuestras discusiones y reflexiones estratégico-tácticas, orgánicas o teóricas, como para los talleres externos, permitiendo potenciar la oratoria y la expresión corporal de las mujeres del sindicato de casa particular con el cual trabajamos desde varios meses usando esta herramienta.

El nuevo desafío ahora es desarrollar el trabajo en conjunto con trabajadores y sindicatos, así como también establecer más vínculos con organizaciones territoriales, grupos de pobladores, etc. para dar una real apertura del feminismo hacia el mundo social. Asi seguiremos vinculando y integrando las problemáticas de género a los movimientos sociales, como al interior del movimiento estudiantil que está por vivir un momento decisivo en su historia en el año que viene, y haciendo que la lucha contra el patriarcado sea parte integrante de la lucha contra el capitalismo.

 

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