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La Red de Apoyo Lesbofeminista de Santiago insiste en la libertad de la Machi Francisca Linconao y se pregunta ¿qué ocurre con SERNAM? La salud de Francisca Linconao Huircapán se encuentra fuertemente deteriorada, sin embargo no ha existido ninguna intervención de este organismo al respecto. En Temuco, sin ir más lejos, el compromiso de la autoridad de ir a visitar a la Machi aún no se concreta y a nivel nacional no existe un pronunciamiento oficial.

En su Misión el SERNAM se plantea “Promover en la sociedad la igualdad, autonomía, equidad, no discriminación y una vida libre de violencia para las mujeres en toda su diversidad y la implementación de políticas, planes y programas que transversalicen la equidad de género en el Estado”. Entonces cabe preguntarse ¿en qué mujeres está pensando SERNAM cuando habla de mujeres? ¿A qué diversidad se refiere SERNAM cuando habla de diversidad? Su silencio respecto de la Machi revela que la raza de una mujer, que el color de su piel no es algo que le importe.

Entendemos que esta instancia es un organismo estatal y que sus lógicas por lo tanto obedecen a sus mandatos. No obstante hay cuestiones que son ética y políticamente impresentables. No puede ser –enfatizamos- que con todas las particularidades comprometidas en este caso, una instancia que defiende los “derechos de la mujer” ni siquiera manifieste su preocupación por las condiciones en la que se encuentra esta autoridad ancestral.

Nuestra reflexión es mucho más profunda, sin embargo, pese a que entendemos –como ha sido dicho- que esta instancia reproduce las claves de poder, no ocultamos la molestia que nos causa su silencio frente al femicidio que el Estado perpetra en contra de la Machi Francisca Linconao. Esto deja claro que hay cuerpos que el Estado chileno no quiere ver y que por lo tanto: hay cuerpos de mujeres que al SERNAM no le importan. ¿Alguien puede decir que esto no es impresentable?

Pues bien, si el SERNAM está para defender y proteger los derechos de las mujeres, nosotras esperamos que esta denuncia que hacemos las lesbofeministas sobre su racismo, favorezca al menos dos cuestiones:

Primera: Que SERNAM se pronuncie y demande la libertad de la Machi Francisca Linconao, pues a todas luces la autoridad ancestral es inocente y víctima de la violencia que históricamente ha perpetrado el poder en nombre del Estado/Nación.

Segunda: Que se encargue de que la autoridad ancestral reciba la atención médica que su delicada salud requiere.

Para que nuestra molestia se escuche más fuerte, invitamos a una junta este viernes 26 de agosto en Alameda/Ahumada a las 19 hrs.

Red de Apoyo Lesbofeminista a la Machi Francisca Linconao Santiago

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En este país Francisca Linconao, una autoridad espiritual de la nación mapuche, es considerada un peligro para la sociedad. Esta situación determina su encarcelamiento. No obstante, en este mismo país, un grupo extenso de delincuentes de cuello y corbata circula libre, pese al daño social, económico, cultural que han ocasionado a patrimonios que nos pertenecen a todas las personas y a la naturaleza.
Francisca Linconao sigue en prisión, aunque las evidencias están a su favor: el testigo clave que la inculpó, no solo a ella, se rectractó. Sin embargo esta declaración que deja a la luz un nuevo montaje policial no es suficiente para liberarla. Tampoco se considera que la machi siempre ha utilizado mecanismos legales para defender territorios sagrados y que estos siempre fallaron a su favor, lo que ilumina que su vía de resistencia no es la que se le imputa.
Pues bien, no importa su edad, ni su delicado estado de salud, ni las personas que exigen su liberación, ni la legalidad que la ampara, ni lo ilegal de la Ley Antiterrorista. No. Ella sigue en prisión y esto evidencia que el colonizador nunca se fue. Y es que no debemos olvidar que la aniquilación, la explotación, la militarización de los territorios indígenas a lo largo de AbyaYala expresan relaciones de poder extremadamente desiguales que desintegran toda posibilidad de habilitar convivencias Otras, distintas a los términos que la cultura dominante impuso. Las AFP, la penalización del aborto, la violencia en contra de la mujer, de niños y niñas de SENAME, Chiloé, la devastación de la naturaleza, entre otros, son parte de lo mismo.
Develar la existencia del colonizador oculto –enfatizamos- expone la forma colonial en que la cultura dominante preserva su poder con base, por ejemplo, en la criminalización de la resistencia mapuche y de todas las luchas sociales que cuestionan su hegemonía. Allí la lucha en contra del “terrorismo” es la más eficaz, pues recompuso la trama colonial que estableció igualdad entre barbarie y comunidades indígenas para justificar su exterminio. Hoy aquello es representado por la transformación de lo ilegal en algo legal, pues, a modo de ejemplo, legal es mantener a la machi Francisca Linconao en la cárcel y que -conforme a derecho- la delincuencia empresarial y política se mantenga en libertad.
Nosotras/es/os -quienes hacemos parte de esta red de apoyo- resistimos este modelo de violencia y por lo mismo demandamos la libertad inmediata de la machi Francisca Linconao. Quienes complicitamos –feministas, antirracistas, luchadorxs en contra de todo tipo de violencia- sabemos que esto es más profundo que la libertad de unos y la cárcel de toda su Otredad, por eso vemos en la justicia libertaria de la machi un gesto simbólico que desestabiliza la relación legal/ilegal facultada por la cultura dominante. Vemos allí la posibilidad de poner en manos de la diferencia la potestad de decidir autónoma y autodeterminadamente sobre la vida que quiere, que queremos vivir.
Pasarán años. Esto no cambiará de manera sencilla. Quienes son parte de esta red al menos evidencian que este país no se construye con todas las voces.

VIVA LA DIFERENCIA. ¡MARICHIWEU!
Red de apoyo feminista Francisca Linconao Santiago

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                                                                  por Paz Canales, militante de La Alzada, Acción Feminista Libertaria

Desde hace algunas décadas, hemos presenciado distintos asesinatos masivos en EE.UU y países de Europa, dejando en evidencia los altos niveles de violencia que hay en el mundo. Esta violencia, responde a dos aristas importantes de mencionar: en primer lugar, la sistemática legitimación de la violencia y en segundo lugar, el sistema en el cual nos encontramos inmersxs, el capitalismo.

En el año 1993  en Chile, fuimos testigo de un misterioso incendio en una discoteque homosexual en Valparaíso, cuyas causas nunca fueron reveladas y solo hacen pensar, que fue un ataque homofóbico. En esa ocasión murieron cerca de 20 personas, sin embargo, este catastro nunca fue comprobado, siendo posible que hayan sido muchas más víctimas.  Curiosamente, DIVINE, era una de las discos gay más emblemáticas del país y no pudo volver a abrir sus puertas nunca más tras la misteriosa muerte de homosexuales que se encontraban dentro.

Cerca de 23 años después, ocurre un acto similar en Estados Unidos, donde el día 12 de junio de 2016, una persona asesina a 50 personas y deja heridas a cerca de 53 en una discoteque homosexual, PULSE. En esta discoteque, se encontraban personas homosexuales pero también latinoamericanas y afrocaribeñas, dado que había un evento especial para latinos en EE.UU.

Distintos elementos que nos hacen cuestionar las causas de este asesinato masivo, en el cual lo primero que se nos viene a la mente es que es un ataque motivado por el profundo odio hacia la comunidad LGTTBIQ e incluso xenofóbico, dado el origen de las personas presentes. En este sentido cabe preguntarse ¿Qué es lo que motiva a realizar actos de este tipo?

La tesis más cercana para resolver esta pregunta, es que a pesar de que contamos con distintas medidas a nivel institucional que permiten ejercer libertad de acción en cuanto a nuestra sexualidad y proyecto de vida, en países donde existe una legislación que da opción a un matrimonio homosexual (en algunos estados) e incluso adopción, donde supuestamente el enamorarse y mantener una relación afectiva/sexual con alguien del mismo sexo biológico, no deja exento de actos de violencia que evidencian un profundo rechazo y desacreditación  de la sexualidad de cada persona.

Nos encontramos inmersos en un sistema patriarcal y capitalista, que propician espacios para ejercer una constante violencia que es legitimada por la sociedad al permitir que personas se encuentren armadas (en Estados Unidos al menos) y en que estamos movidos por intereses individuales, reproduciendo actos que siempre han estado presentes en la vida de las personas occidentales. La homofobia es solo un síntoma de la concreción del sistema heterosexual en el cual se impone que solo personas de distinto sexo-género puedan mantener una relación afectiva y paso seguido, tengan la oportunidad de reproducirse bajo lo que social, cultural y moralmente está aceptado.

La multiplicidad de identidades y de maneras de entender y vivir la sexualidad, son tabú en la sociedad. Las motivaciones irracionales, dada una forma de vivir y ver la vida, llevan a personas a tomar determinaciones de terminar con la vida del resto  en base a principios y puntos de vista particulares, promoviendo un constante individualismo. Sin duda, el patriarcado, el colonialismo y el capitalismo han realizado una alianza efectiva para perpetuar y generar espacios violentos no solo de manera física, asesinando o maltratando a personas, sino que también de manera “simbólica” o psicológica, generando daño a toda la sociedad en su conjunto. Y que por otro lado, también afecta el estado de la salud mental de las personas.

Se habla de que se ha despatologizado la homosexualidad, sin embargo, se sigue actuando irracionalmente contra personas que tienen una forma de vivir su sexualidad de manera distinta. Podríamos entender entonces, que la motivación no solo es un profundo odio y rencor hacia las personas LGTBIQ o en este caso, latinoamericanas, sino que también la validación de la violencia como una forma de terminar con aquello que creemos no es moralmente correcto. No es necesario patologizar la homofobia, al igual que los feminicidios, no es necesario sufrir de algún trastorno para actuar contra el resto.

En ese sentido, podríamos decir que lo ocurrido en Orlando (Florida), es un acto que deja en evidencia el cómo las nociones de sexualidad impuestas por la heterosexualidad obligatoria y el machismo arraigado en la gente, promueven el asesinato de personas que tienen una forma de vivir su vida distinta a la que socialmente se considera como normal. En Chile, el caso no es distinto, en el último tiempo la comunidad trans, ha dejado en evidencia la vulnerabilidad en la que se encuentran producto de constantes amenazas y ataques que les han llevado a la muerte.

La violencia machista es constante y cotidiana, a diario somos testigos de distintas prácticas y acciones que evidencian la violencia y no somos capaces de hacernos cargo. Es necesario poner medidas de solución, pero también es necesario actuar desde ahora para prevenir este tipo de situaciones. La reparación no es una opción, es necesario implementar una educación no sexista a nivel formal e informal, el lenguaje es una forma de ejercer violencia, el cambio no se generará vía institucional, sino es que la gente en general, logre entender que nos encontramos en un mundo diverso y con multiplicidad de expresiones a nivel intelectual, ideológico, físico y racial.

 

                                                                  Sebastián Salas, militante de La Alzada, Acción Feminista Libertaria

La violencia de género está en boca de muchos medios de comunicación últimamente, pero no de la manera que nos gustaría que estuviera, por el contrario, nos encontramos con distintos diarios amarillistas haciendo crónicas rojas sobre los últimos casos de violencia, programas de radio que normalizan la violencia y repiten los mismos “chistes” que terminan por normalizar la jerarquía de género y  discriminación hacia la disidencia sexual. Pero aún más reprochable, es lo expuesto en los diversos programas de televisión abierta que no sólo naturalizan el patriarcado, sino que además lo fomenta y lo aplaude de pie.

Un claro ejemplo de esto es el último estreno de Chilevisión, “Escuela para maridos”, programa encabezado por Julio César Rodríguez, Eva Gómez y Alexandra Vidal que nace con la supuesta intención de salvar relaciones de pareja que están desgastadas, pero desde su primera aparición nos encontramos con un programa que banaliza toda relación de pareja a términos meramente materiales o sexuales objetivando además  el cuerpo de la mujer. Un trato de menosprecio a estos temas que se ve reforzado por las constantes intervenciones de Julio César, un reconocido machista de la televisión Chilena.

Durante los avances del programa en todo momento se posiciona a la mujer como una observadora que pocas veces tiene momentos para interpelar a su pareja, mientras que a los hombres se les pone frente a diferentes instancias en las que queda abierto el espectro para que muestren todo su machismo frente a otras mujeres, esto con la simple y macabra intención de captar el mayor rating posible.

Mientras sigamos aceptando este tipo de programas que normalicen y reproduzcan la violencia de género, no podremos avanzar en cambios estructurales para nuestra sociedad. No sirve de mucho,  que mientras algunos medios problematizan el tema, otros simplemente lo normalicen con un “chiste” o “piropo” inocente, Además no escatimando en posicionar estas actitudes en la palestra y aplaudiéndolas abiertamente como ejemplos de cómo se deben llevar las relaciones de pareja.

Nuestro desafío no solo es centrarnos en criticar el contenido de los programas, tratar de sacarlos del aire o intentar dotarlos con un contenido transformador, es necesario además, replantearse la importancia de la televisión abierta en las casas chilenas, ya que ésta puede llegar a ser una gran herramienta para generar cambios sociales, con programas culturales y educativos. Como feministas debemos disputar en todos los sentidos comunes de la sociedad hasta que la dignidad se haga costumbre y no solo la dignidad en el sentido liberal de la palabra, debemos entender el patriarcado primero, entender cómo espera que nos relacionemos para poder disputar internamente su propuesta de estilo de vida que se encuentra enraizada en el actuar colectivo de la sociedad Chilena.

Consideramos que debemos abrir el abanico de disputa y comprender que el patriarcado se encuentra en todas las formas de relación que llevamos a cabo, que la lucha por la emancipación no solo se dará en las calles, sino que la debemos dar desde nuestros puestos de trabajo, nuestras casas y también en los medios de comunicación que son los principales responsables de que actualmente el tejido social se encuentre disperso e irreconocible, además con la incapacidad de ver la violencia estructural del sistema, criminalizando la protesta social y censurando la lucha por la igualdad de género tildándola muchas veces de “inmoral” o de “provocadora”. Seamos eficientes y destruyamos la violencia estructural con la propuesta de una nueva sociedad.

Mucho hemos estado hablando estas últimas semanas, sobre la tercera y polémica causal de aborto, “en caso de violación”.  A partir de los dichos de la señora, diputada, mujer, madre y ahora, “experta en el tema de las violaciones”: Marisol Turres (UDI), quisiera reflexionar a partir de la violencia sexual o violación que viven las mujeres de este país.

 He pensado en mi experiencia como psicóloga, en cuando alguna mujer llega a relatar una situación de violencia sexual, tiene que haber pasado por un largo proceso de reconciliación consigo misma, para articular la vivencia peculiar, única e indescriptible que implica el ser abusada y/o violada por alguien. Digo mujer, no por desconocer el hecho de que hay muchos varones que también experiencian la violencia sexual, pero me detengo en la violencia hacia la mujer, por su alta frecuencia estadística, vivencial y el fenómeno social que circunda a la persona que ha sido violentada. (De cada 5 mujeres, 3 han vivido una situación abusiva).

 Luego de escuchar a la señora Turres, elegida por 19.216 personas que confiaron en sus capacidades, de la Zona Sur (Puerto Montt, Maullín, Calbuco y Cochamó) señalar que “cuando en el ataque sexual hacia la mujer no hay golpes, la mujer disfruta el momento placentero con un desconocido”  me pasan dos cosas. Pienso en las niñas y mujeres que en este preciso momento, están siendo desacreditadas en su relato de violación, ya sea en su colegio, familia, universidad, población, en su consultorio, en el servicio? médico legal.

Y también pienso en esos espacios privados e íntimos, donde una niña, escondida, puede mantener una conversación en silencio consigo misma y comenzar a pensar en por qué no pudo sentir placer ante una situación así y guardar esta historia en la privacidad de sus recuerdos. O pienso también en una mujer que ha pasado un largo tiempo en terapia y que por fin, está desatándose de las heridas de la violencia sexual, y que al escuchar esto, vuelve a sentir culpa de lo que le sucedió…esa culpa que la carcomió desde el primer día, cuando alguna persona de este mundo le dijo: ¿Qué habrás hecho para provocar esto?

 Pienso en tantas mujeres y la doble violencia que vivimos al contar sobre nuestra violación. Porque no es suficiente para una sociedad como la chilena, el que una mujer viva una situación de violencia sexual, sino que además, al estar inmersos en un modelo patriarcal, su cuerpo se expone a la doble penetración y al dominio de lo público: del juicio moral, ético y legal, y en donde cualquiera tiene derecho a relativizar una situación tan violenta como la violación, como si pudiese ser un hecho consentido.

¿Cómo puede ser un hecho consentido el que te penetren por la fuerza? ¿Cómo puede ser que puedas disfrutar el momento más terrible de tu vida? ¿Cómo puede haber violaciones más y otras menos violentas? ¿Cómo puede ser que una mujer, con un escaño en el parlamento, juegue con tu historia, con tu dolor, que te haga cuestionarte si vale la pena seguir con una demanda? ¿Cómo puede ser que ella, represente a una bancada que se hace llamar (malamente) PROVIDA, siendo que está coartando tus posibilidades de vivir la vida en libertad y poder defender tus derechos?

 Mujer, si has vivido alguna de estas situaciones, te invito a no callar. El silencio es el arma más letal del patriarcado. Te invito a reconciliarte con la idea de que habremos muchxs que sí creeremos en tu relato y que el conocer tu historia, podría ser reparadora para que nunca más ni mujeres ni varones tengamos que pasar por las inclemencias de la violencia sexual. Te invito a invocar tu poder de lucha, asesinar esta idea devota de culpa católica que nos han metido dentro del cuerpo, NUNCA ES TU CULPA, NUNCA ES TU RESPONSABILIDAD, NUNCA DEBERÍAS HABER SIDO VIOLADA.

Chile es el cuarto país con más femicidios de la zona, una mujer muere cada siete días (Vasquez Mejias: 2015). Sin embargo, esta es una cifra irreal que oculta un nivel de violencia machista aún mayor, ya que esta estadística sólo considera los crímenes ocurridos en el ámbito privado, desconociendo una gran cantidad de asesinatos  que también suceden en lo público. Debemos recordar que el  término  femicidio designa  el asesinato de mujeres por razones asociadas con su género, y se lo define como “… la forma más extrema de violencia de género, entendida como la violencia ejercida por los hombres contra las mujeres en su deseo de obtener poder, dominación o control. Incluye los asesinatos producidos por la violencia intrafamiliar y la violencia sexual” (Radford y Russell, 1992).

Para determinar si un homicidio de mujer es un femicidio o feminicidio se requiere conocer quién lo comete, cómo lo hace y en qué contexto. Existen ciertos indicadores que nos permiten reconocer este tipo de crimen, tales como:  el acompañamiento de un ataque sexual: violación o intento de violación;  agresión física;  el ensañamiento (en genitales o pecho); cuerpos marcados con mensajes misóginos y  antecedentes de violencia física y/o sexual. No obstante, en nuestro país, el delito de femicidio pareciera tener una connotación más restrictiva: “la muerte violenta de una mujer por el abuso del poder de género y que se produce en el seno de una relación de pareja, actual o pasada” (Vargas, 2015). Excluyendo la misoginia como  causa y desconociendo los cuerpos femeninos violados, torturados, quemados, desmembrados, analizados como cadáveres que engrosan las listas de homicidios sin clasificación.

Desde hace ya muchos años distintas organizaciones feministas y de Derechos Humanos han llamado la atención sobre el aumento de la violencia contra las mujeres y exigiendo cambios urgentes en la sociedad. El pasado 11, a pocos días de la multitudinaria Marcha del 8 de Marzo,  se convocó una manifestación que buscaba decretar una Alerta de Género que contará con medidas efectivas de prevención de la violencia, pero también medidas que acompañen y apoyen efectivamente a las mujeres y sus familias que ya son violentadas.

La Alerta de Violencia de Género contra las Mujeres es un mecanismo de acción de emergencia que tiene como fin enfrentar y erradicar la violencia feminicida en un territorio determinado. Como Feministas Libertarias creemos que una alerta de género sólo es efectiva en la medida que no sólo comprometa a la institucionalidad, sino que incluya a la sociedad en su conjunto, esto implica que los partidos políticos dejen de sólo asumir la lucha feminista como discurso y tenga acciones reales en contra del acoso y la misoginia dentro de sus filas, que luchemos firmemente en contra de la educación sexista y nos centremos en la construcción de un proyecto de educación respetuoso y liberador, que no permitamos que los medios de comunicación objetivicen el cuerpo de las mujeres como una mercancía más. Pero sobre todo necesitamos que como mujeres y como feministas sigamos empoderandonos, defendiendonos ya que la mejor defensa siempre es la organización.

Mejías, A. M. V. (2016). Feminicidio en Chile, más que un problema de clasificación. URVIO-Revista Latinoamericana de Estudios de Seguridad, (17).

Russell, Diana y Roberta Harmes, eds. (2006). Feminicidio: Una perspectiva global. Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades, UNAM: México D.F